Esta noche

13 mayo 2011 at 17:13 (Deseo, Pasión)

Esta noche voy a esperar por ti, sin nada sobre mi cuerpo desnudo más que mi deseo.
Que vengas hasta mí, y me digas al oído todo lo que vas a hacerme. Lo que tú quieras, sin hacerme preguntas, sin pedir mi permiso ni mi aprobación.

Que derrames toda tu ansiedad sobre mí, de la manera que mejor te plazca.
Tócame, muérdeme, lámeme, sólo quiero sentirte en cada rincón de mi cuerpo, recibir desde ti la caricia más insoportablemente suave y el dolor más ardiente y dulce.

Esta noche voy a esperar por ti, que vengas a coger todo lo que quieras de mí.

Esta noche quiero que juegues conmigo.

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6 febrero 2011 at 00:26 (Deseo)

Dónde estás?

Sólo quiero saber de ti…
Quiero verte aparecer, desde lejos, y sentir ese cosquilleo que nace en la boca de mi estómago, acelerando mis latidos
Que te acerques luego, y tener que luchar con estas ganas de robarte un beso

Quiero sentir tu mirada sobre mi cuerpo, tus palabras en mi oído, tus manos sobre mi piel

Anhelo el sabor de tus besos, cuando nadie nos ve

Ansío tenerte, cerca mío, alrededor mío, dentro mío

Y en definitiva, te deseo… y aun sabiendo que esta es una batalla perdida de antemano, quiero darla, porque eso me basta
Me basta con, algunas veces por día, ser dueña de tus pensamientos

Me basta con que me digas todas aquellas cosas que avivan más aún mis ansias por ti

Me basta con sentirme deseada por ti

Me basta con que me digas

Que en tu mente siempre da vueltas el deseo de tenerme

Que todo tu ser no desea otra cosa que hacerlo realidad
Que me piensas a cada momento, que hasta te cuesta concentrarte

Que me necesitas

Y por todo esto, quiero saber de ti, ahora
Porque ya no resisto el sólo hecho de imaginarte
Pensarte y desearte, y tú ausente, pero supongo que así es como debe ser
Y me basta, al menos por ahora

Porque sé que no puedes regalarme más que momentos intensos, palabras ardientes, besos fugaces

(Y puedes entregarme lo que te pida, excepto tu corazón)

Y todo esto daría lo mismo si justo ahora surgieras de la nada, e hicieras realidad todo lo que por hoy son ensueños tan sólo…

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Quiero

5 febrero 2011 at 23:56 (Deseo)

Quiero despertar, fingiendo que fue más que un sueño.

Quiero pretender que es irreal la melancolía que me envuelve a tu partida, la incerteza de mi presencia en tu mente, la certidumbre de tu voz en mis oídos cuando estás ausente.

Quiero que mis manos, sustitutas de las tuyas, abran nuevos caminos en mi piel, para enseñarte a seguirlos y prolongarlos en tu cuerpo.

Quiero que el deseo deje de ser el medio por el que llegas a mí, para no ser más que el dulce resultado de la espera de dos almas que se buscan y ansían entregarse hasta quedar vacías y sosegadas.

Quiero dejar de pensar que el momento de la despedida llegará, y nuevamente tendré que recomenzar la búsqueda o alargar la espera.

Quiero dejar de sentir miedo de cerrar la puerta a tus espaldas, y no volver a sentirme así otra vez.

Quiero dejar de sentir miedo de tenerte, y no saber qué hacer cuando te vayas.

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Malditas comparaciones

11 septiembre 2009 at 15:55 (Desamor)

tarde by Rivera Ayala
No es necesario hacer ningún paso previo. Nos miramos. Nos acercamos. Es evidente que nos deseamos.

Poco antes veía tu foto en la pantalla del PC, mientras trabajaba. Antes de que él tocara el timbre, de que llegara hasta aquí y estuviéramos frente a frente. ¿Sabes cuánto deseé que quien apareciera al abrir esa puerta fueras tú?

Nos besamos, nuestras lenguas se enredan y yo trato de descubrir ese sabor tan familiar, tan dulce, sin lograrlo. Mi boca es incapaz de reconocer esa tibieza, esa humedad, así que cierro los ojos y trato de no pensar en nada más, o pretender que esos brazos que me envuelven, esas manos que ahora desatan mis botones uno a uno te pertenecen.

Voy quitándole la ropa, ya casi estamos desnudos y mi piel ansía percibir tu calor en ese cuerpo, el mismo que voy recorriendo como si fuera el tuyo, deteniéndome siempre en aquellos puntos que sé, son la llave de entrada a tu éxtasis. Sus labios intentan caminos en mi piel, distintos a los que tú trazaste y tantas veces recorriste, y es inevitable compararte si antes me hacías saborear la gloria y ahora sus besos me saben a tan poco.

Le susurro al oído aquello que me gustaría que tú me hicieras, y malgasto en él mis palabras de deseo que son para ti. Paladeo y me trago tu sabor al sentir su sexo rígido palpitando en mi boca. Me pongo a cuatro patas en el sillón, le pido como a ti que agarre muy firme mis caderas y que me penetre lo más fuerte y profundo que pueda, y en esas embestidas violentas tratar de quitarme la rabia de no sentirte dentro de mí, de que no seas tú. Ojalá abrieras la puerta justo en ese momento, que nos vieras y te murieras de celos, que te dieras cuenta que podrías hacerme gritar de júbilo y tenerme así, sólo para ti, porque sabes que al recibirte mi mente queda en blanco y que sólo tú conoces la manera de calmar mis ansias, de doblegarme, de saciarme…

Mi alma se siente estafada, él no me llena, no me deja satisfecha. Invento excusas para que se vaya pronto. Creo que no eres capaz de entender lo mal que me haces, y me siento muy sola con mis emociones. Trato de dormir, pero me quita el sueño el rencor que siento hacia ti, por no venir y consolar un poco mi corazón… Te odio, por no estar aquí para abrazarme… Te odio, porque cada vez que me acueste con otro será para vengarme de tu abandono, y aún así buscaré tu esencia en su piel… Te odio, porque aun cuando tu ausencia me hace sentir vacía y no te lo merezcas, soy incapaz de odiarte en lo absoluto.

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La compañera perfecta

31 agosto 2009 at 19:28 (Historias)

Aquí te espero, sobre la cama de frías sábanas, en medio de esta habitación de modesto mobiliario y escasamente iluminada, más helada aún. No importa mucho, antes estuve en una posición todavía más incómoda. Tendida cuán larga soy sigo aguardando, estás junto a la cama, cualquiera podría leer en tus ojos el alcance de tus deseos, y al vernos a ambos, descifrar el desenlace de esta escena. Te vas quitando la ropa, una por una tus prendas, tus mocasines, tus pantalones de tela, tu saco, tu corbata, tu camisa, tus calzoncillos, ahora te quedas mirándome ya totalmente desnudo, previamente me has amarrado no sé bien con qué fin, como si yo de manera alguna pudiera escapar a mi destino, como si ya no bastara con la posesión que sobre mí ejerces, como si no fueras consciente de tu dominio, quizás esto lo haga más estimulante para ti…

Finalmente y como estaba previsto, subes a la cama y te montas sobre mí a horcajadas, tus rodillas una a cada lado de mis hombros, tomas mi cabeza firmemente con ambas manos, me miras a la cara, mis ojos no expresan una emoción, ni un débil brillo habrá en ellos, un segundo más tarde, tu miembro se abre paso en la oquedad de mi boca de una sola arremetida corta y profunda, llegando hasta el fondo, acompañado de un ronco quejido de satisfacción. Así te quedas un breve instante, como sopesando las sensaciones, luego retrocedes para un nuevo acometimiento, al que sigue otro y luego otro, te apoyas con tus manos al respaldo de la cama, ya no necesitas mantenerme sujeta, y sigues embistiendo mi cara una y otra vez, furiosamente, inundan la habitación tus gimoteos y los ruidos del catre al ceder a tus movimientos, yo sólo soy una silenciosa y sumisa receptora de tu asalto, esto se prolonga por algunos minutos y de pronto todo se termina, prácticamente gruñes en el paroxismo de tu placer y anegas con tu esperma mi interior, y acabas esparciéndolo por todo mi rostro.

Te dejas caer en la cama, agotado por el esfuerzo, de a poco recuperas el aliento y yaces a mi lado por un intervalo indeterminado de tiempo en que pareces olvidarte de mí, y es posible, pues yo sólo soy tu juguete, un objeto para tu disfrute. Pero aún queda vigor en ti, te volteas y me ves, te figuras soportaré un nuevo embate tuyo sin dificultad. Atada, inmóvil y mojada aún de tus propios líquidos, así mismo te posas encima de mi cuerpo blando y casi frío, te sitúas entre mis piernas flexibles y me penetras, esta vez sin la violencia ni el ímpetu anteriores. Salvo eso, todo lo demás es similar, suspiros profundos y tu ceño fruncido indican la llegada de un nuevo clímax, te vacías en mí, ya aliviado languideces y dejas caer todo el peso de tu cuerpo sobre el mío.

Pronto te retiras, satisfecho. Un par de minutos después se oye el sonido de la ducha en el baño contiguo a la habitación, a tu regreso tu aspecto es distinto, luces limpio y fresco, envuelto en una bata de algodón. Pero en la habitación nada ha cambiado, aún flotan en el aire tus efluvios y yo sigo sobre el lecho, amarrada, cubierta de tus fluidos y tu sudor, tal como me dejaste. Me miras con expresión un tanto culposa, luego encogiéndote de hombros agarras una caja cuyo interior escarbas hasta encontrar un pequeño folleto, se detalla ahí el procedimiento que debes realizar para someterme a una escrupulosa limpieza, así que quitas mis ataduras y me arrastras al baño, para seguir cuidadosamente las instrucciones. Y mientras haces esto, piensas en lo miserable de tu vida solitaria y en el magro sustituto que he de ser para ti, pero terminas por entender que para el momento actual soy la compañera perfecta, la más dócil y complaciente que puedes encontrar, y en tu situación, la silicona y el látex pueden saciar las necesidades de la carne. De tu carne.

real doll 14

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En otra piel

17 agosto 2009 at 23:07 (Sólo palabras)

perfil

Me gusta moverme, cambiar el lugar, la gente, los espacios, y si por mí fuera, con esa misma facilidad cambiaría de identidad, de faceta, e incluso de piel, simplemente dejar una atrás y modificarla por otra totalmente distinta, dejar de usar estas máscaras y caretas tan poco versátiles. Por eso la Red me gusta, porque otorga esa posibilidad. Nos permite jugar a ser quien queramos, y decir lo que se nos antoje, sea o no políticamente correcto, y en sus intrincados caminos de nada sirven la hipocresía y el cinismo, válidos sólo cuando nuestra propia cara debe ser mostrada.

Acá me daré la libertad de contar historias de manera libre, no son tantas, he vivido poco, pero me gusta la idea de que alguien desconocido llegue a leerlas por casualidad, sin saber quién soy. No soy la primera ni seré la última, pero aquí estamos, haciendo algo que realmente deseo… lograr que la imagen que proyecto sea el reflejo fidedigno de lo que hay dentro de este cuerpo.

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